Abrir espacios para escucharnos
Esta semana fui a un curso de Terapia Neural, tema del que seguramente hablaré más adelante porque me gustó muchísimo. Pero una de las cosas que más me llamó la atención no fue solo el contenido, sino el lugar donde se impartió.
El colegio de odontólogos permitió que profesionales de la salud participaran en una formación que, en muchos entornos odontológicos, se catalogaría casi casi como brujería.
Y admito que yo también fui con curiosidad y con preguntas.
Porque sí, podrían llamarse prácticas complementarias. Pero lo que vi y escuché no tenía nada de mágico: se citaron estudios, no se promovían remisiones en todos los casos, no se presentó como una panacea y, afortunadamente, tampoco apareció el típico mensaje de “gana seis cifras el primer mes” 😅
Lo que encontré fueron profesionales intentando ayudar a pacientes que muchas veces ya no saben a dónde acudir. Pacientes que en algunos casos terminan etiquetados como “complicados”, o incluso derivados porque nadie sabe muy bien qué más hacer con ellos.
Y ahí me quedé pensando en algo.
Dentro de la odontología —que es el entorno que conozco— siento que muchas veces cualquier cosa que se salga de lo establecido se vuelve difícil de discutir. Como si cuestionar algo significara automáticamente estar en contra de la evidencia o abandonar el pensamiento crítico.
Y quizás escuchar no debería dar tanto miedo.
Por eso me pareció tan importante que se abriera este espacio. Ver a unas 80 personas reunidas con disposición a escuchar una propuesta, entenderla y cuestionarla me pareció valioso.
No porque todos tengamos que salir convencidos.
No porque ahora todos debamos aplicar esas técnicas.
Sino porque entender qué hacen otros profesionales también forma parte de nuestro trabajo.
Incluso si nunca lo aplicamos nosotros mismos, conocer otras posibilidades nos permite orientar mejor a un paciente, derivarlo cuando corresponde y aceptar algo que a veces cuesta: no lo sabemos todo y tampoco tenemos por qué saberlo todo.
Los pacientes que más ponen a prueba nuestros conocimientos son muchas veces los mismos que más necesitan que ampliemos nuestra forma de mirar.
Y por cierto, el término holístico proviene del griego holos, que significa “todo” o “entero”. No significa magia ni hechicería ;)

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