Síndrome del impostor

Si sientes que no mereces estar donde estás, que tus aciertos han sido simple suerte y vives con la sensación constante de que en cualquier momento alguien te va a desenmascarar y todo el mundo sabrá que no deberías estar ahí… lamento decirte que probablemente tienes el síndrome del impostor.


Aunque, sinceramente, creo que debería llamarse síndrome de la impostora, porque más del 80 % de las personas que lo han vivido son mujeres con cargos de responsabilidad, según la coach de liderazgo Frances Fei.

Lo cierto es que me puse a leer más sobre este tema y resulta que alrededor del 50 % de los estudiantes y profesionales de la odontología sienten o han sentido esta sensación de no merecer. Los números escalan de forma desproporcionada si incluimos a las personas PAS (personas altamente sensibles), por su alta predisposición al perfeccionismo como forma de controlar la incertidumbre.

Este sentimiento es una distorsión de la realidad. No es verdad que no estés capacitada. Nadie está esperando que fracases para mandarte a la celda de los impostores.

Pero que no cunda el pánico: no solo leí datos desesperanzadores. En el podcast que mencionaba antes, la coach Frances Fei propone enfrentar esta sensación con datos medibles, es decir, con KPIs de tu capacidad real de tratar pacientes.

El ejercicio propone hacer un assessment de cada consulta: una valoración objetiva de cómo ha ido, para que al final de la semana tengas datos que puedas cuantificar y valorar con más justicia. Así se enfrenta una sensación etérea con información mucho más apegada a la realidad.

Ejemplo práctico: auditoría de la consulta

Teniendo en cuenta dos cosas importantes:

  1. Que el error 0 no existe.
  2. Que pedir opinión no es un fracaso, es una interconsulta.
  3. La valoración debe ser inmediata, no al acabar la semana porque entraría en juegos  tus sensaciones si se posterga la valoración.

Al terminar la cita, puntúa tres factores clave del 1- 10:

  1. Precisión Técnica (PT): ¿Ejecuté el protocolo clínico según lo planeado?
  2. Gestión de la Incertidumbre (GI): Ante un imprevisto (ej: sangrado inesperado o hallazgo radiográfico), ¿respondí con criterio clínico en lugar de pánico?
  3. Conexión con el Paciente (CP): ¿El paciente se fue comprendiendo el valor del tratamiento y sin dudas?
     

Al final de la semana, miras los datos. No un caso aislado. El conjunto.

Me gusta mucho trabajar con datos contrastables porque yo suelo moverme más por sensaciones, sentimientos y cosas etéreas. Los ejercicios que me llevan a tierra me dan un ancla a la que agarrarme, y a mí, personalmente, me funcionan muy bien.

Así que hagámosle una auditoría a nuestras sensaciones.
No para silenciarlas, sino para hacerles un pequeño cortocircuito cuando se ponen demasiado dramáticas.


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