Cerrar una etapa también es escucharse

Este jueves 29/01 fue el último día en el que colaboré en una clínica que fue mi casa durante seis años.
Y, honestamente, lo he vivido como un divorcio.

Desde hacía meses —quizá años— sabía que ahí ya no tenía que estar.
Pero también sabía que era cómodo.
Lo conocía todo: la rutina, el equipo, la forma de trabajar, la seguridad que da lo previsible.
Y una se va repitiendo: “no está tan mal”.
Y es verdad. No está tan mal para algunas personas. A mucha gente le funciona.

Pero ya no era para mí.

Hasta que un día me vi yendo a trabajar con ganas de llorar.
Y ahí lo entendí todo.
Que ya estaba bien.
Que escucharme no era un capricho, era una necesidad.

Con muchas dudas —que todavía tengo— dije adiós a una etapa importante de mi vida y empecé otra.
Con miedo, sí.
Pero también con ilusión.
Con la sensación de estar viviendo de una forma más coherente conmigo misma.

De esta clínica me llevo amigas increíbles y aprendizajes que se quedan conmigo para siempre.
Eso no se pierde.
Cerrar etapas duele, incluso cuando sabes que es lo correcto.

Pero no todo es aprendizaje bonito y agradecimiento.
También hubo cosas que me dolio ver.

Vi decaer una clínica que funcionaba perfectamente.
Vi cómo las facturaciones caían a menos de la mitad tras la salida de personas clave.
Vi aparecer a supuestos “jefes” una vez por semana para dar la cara, intentando imponer autoridad sin conocer la clínica, ni al equipo, ni a los pacientes que habían confiado en nosotros durante años.

En este caso, la deshumanización jugó una mala pasada.
Los números, las estrategias y los discursos no fueron suficientes.
Porque cuando se pierde a las personas, los resultados no sostienen nada.

Aun así, sé que esta clínica saldrá adelante.
Porque los profesionales que siguen allí lo están dando todo para que funcione.
Para que los pacientes no se queden desamparados.

Y sé que lo harán a pesar de los jefes, no gracias a ellos.

Yo me quedo con la amistad, con lo vivido…
y con la tranquilidad de haberme escuchado.

Gracias.

Comentarios

Entradas populares de este blog