Culpable hasta que demuestre mi inocencia: El arte de justificar que no quiero robarte

Hace unos días, una buena amiga me mandó un post de una dentista en USA que decía algo que me dejó helada: no le recomendaría a sus hijos ser dentistas.

Mi primer pensamiento fue ¡Wow, qué fuerte!”. El segundo, fue: “Yo tampoco se lo recomendaría a los míos”.

Y me duele decirlo, porque la carrera en sí es preciosa. Pero no sé si es el signo de los tiempos, si es algo que los odontólogos hemos arrastrado siempre o si las redes sociales nos han frito el cerebro (que un poco también, ¿no?), pero la realidad es que paso gran parte de mi jornada intentando convencer a mis pacientes de que no los quiero estafar.

Es una sensación extraña. Te pasas el día justificando que, aunque “no te duele”, hay problemas ahí que necesitan una solución. Sacamos todo el arsenal: la panorámica, las aletas de mordida, la cámara intraoral y hasta el escáner para que veas tu propia boca en 3D... y aun así, las respuestas estrella son:

·         “Ah, pero es que fui a otro dentista y me dijo que todo estaba perfecto”: De verdad, ¿qué esperan que respondamos a eso? No hay salida airosa. Es como si mi diagnóstico fuera una opinión creativa y no ciencia.

·         “Bueno, me esperaré a que me duela”: Y cuando efectivamente pasa y el dolor no te deja vivir, entonces la urgencia es máxima y el tratamiento tiene que ser para ayer, porque claro, tú tienes cosas mucho más prioritarias que hacer.

·         “Me parece mucho... ¿y si no hacemos la endodoncia y solo me pones el empaste?”: ¡Claro! Tapamos la infección con un empaste, hacemos como que no existe y el resultado te va a encantar. (Spoiler: no).

A ver, que se me entienda: quiero a mis pacientes. La mayoría son encantadores y confían en mí. Pero vivir a la defensiva agota. Es un desgaste emocional tener que demostrar tu honestidad antes incluso de ponerte los guantes.

Hoy no tengo una gran conclusión pedagógica. Esto es un "rant" en toda regla, una descarga.Es parte de la odontología moderna y, de momento, no he encontrado otro sistema para navegarlo: unos días salgo airosa y otros... otros simplemente salgo drenada de energia.

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