Bendito universo… por recordarme lo importante
Ayer una persona que conozco hace mucho, pero con la que estoy conectando de otra manera últimamente, me envió un episodio del podcast Calíbrate con Alejandra Llamas sobre cómo vivir desde el amor.
No era la primera vez que lo escuchaba, pero esta vez me llevo directamente a un pensamiento que llevaba días rondando en mi cabeza: una reseña negativa que había recibido hace tiempo.
Y me hizo darme cuenta de algo que, aunque suene obvio, no siempre vemos:
he recibido muchos más mensajes bonitos que negativos.
En una de las clínicas donde trabajo, los pacientes reciben encuestas y, al final, tienen la opción de dejar un comentario personal.
Y de vez en cuando, alguno de esos mensajes llega.
Y me alegra el día.
Palabras de agradecimiento, de confianza, de cercanía.
Pequeños recordatorios de que lo que hacemos importa.
Y aun así, mi mente decidió volver, meses después, a la reseña negativa.
Qué curiosa es la mente.
Cómo puede aferrarse a lo que duele
y dejar en segundo plano todo lo demás.
Así que hoy decidí hacer algo diferente.
Decidí escribir esto para agradecer.
A los pacientes con los que se crea una relación más allá del tratamiento.
A los que confían.
A los que se sienten cómodos.
A los que, con un simple mensaje, cambian un día entero.
Gracias.
Porque en medio del ruido, de las dudas y de los días difíciles,
son ustedes los que nos recuerdan por qué vale la pena lo que hacemos.

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