ACEPTALO 

Aceptar no es aplaudir lo que estás viviendo.

No tiene que gustarte.
Puede que no quieras estar ahí.
Puede que estés triste, enfadado, decepcionado.

Y tienes derecho a sentirlo.

Más aún: si ha llegado a tu vida, probablemente te toca atravesarlo.

Lo que no puedes hacer es instalarte ahí.

Porque hay una verdad incómoda:
si te peleas con la realidad, la realidad siempre gana.

El primer paso para cualquier progreso no es el optimismo.
Es la aceptación.

Aceptar:
– Lo que estás viviendo.
– Lo que estás sintiendo.
– El punto exacto en el que estás.

Desde ahí sí puedes planificar salidas.
Buscar enfoques nuevos.
Pedir ayuda.
Tomar decisiones.

Pero si te quedas en el “no es justo”,
en el “no es mi culpa”,
en el “esto no debería estar pasando”…

Puede que el papel de víctima te alivie un rato.
Pero no construye nada.

Y además, agota.

Piensa en esa persona que siempre te cuenta lo horrible que le pasa.
Sales de esa conversación drenado.

Vivir ahí no transforma.
Solo cronifica.

La vida no nos pregunta si nos gusta lo que nos toca atravesar.
Pero sí nos deja elegir qué hacemos con ello.

Aceptar no es rendirse.
Es dejar de gastar energía luchando contra lo que ya es.

Y esa energía la puedes usar para avanzar.

Feliz camino.
No siempre es lineal.
Pero siempre tiene sentido 

Comentarios

Entradas populares de este blog